La Picá del Chasqui
Acá cocina y atiende una persona: Cecilia Morales Ossandón. Lo del mar se saca acá mismo.
Baja
Dónde
Una caleta de pescadores en la costa del norte chico. El agua es fría, verde y viva: la corriente de Humboldt pasa por aquí y por eso hay tanto.
La picá lleva el apodo del Chasqui, que es de quien el pueblo se sirve para orientarse.
Por qué vienes
Entre diciembre y abril, los botes salen a verlas. Vuelven a media mañana y a media tarde, con hambre y con poco tiempo. Eso es lo que hay que comer, y es lo que se cocina acá.
Primera fuente
Lo del mar se saca y se produce acá. El loco es el caso que se ve, no la excepción: la misma orilla, el mismo día, sin un camión de por medio.
Es la cadena más corta que existe. Y es la única parte de esta carta que se puede comprobar sin conocer a nadie.
Quién
Cecilia saca, amasa, fríe y atiende. Por eso hay lo que hay, por eso sabe así, y por eso la carta cambia con el día. Hoy hay no es una disculpa: es cómo funciona una casa.
Cocina: Cecilia Morales Ossandón
Un restorán que crece reparte la cocina entre varias manos. Es lo que tiene que hacer para funcionar, y es lo que acá no pasa.
La empanada
Masa frita, la de siempre. Adentro eliges tú: del mar o de la tierra, de la huerta, con queso o sin. Los alérgenos van declarados por ingrediente, no por plato, porque lo que hay cambia por día.
La carta
Veintisiete cosas, con sus precios. Se arma la bandeja y el pedido se cierra por WhatsApp.
Loco al plato
$20.000
Caldillo de congrio
desde $8.000
Empanada
desde $2.500
Cazuela
$7.000
Cómo llegar
Caleta Chañaral de Aceituno. Todos los días, de 9:00 a 18:00.
Cabañas
La casa sigue después de comer: hay dónde quedarse cerca.
Congelados
Y el mar se puede llevar. Es, literalmente, la comida cruzando fronteras.